Industria petrolera logró reducir 3,800 toneladas de CO2

 

 

 

 

El trabajo colaborativo entre Rockwell Automation y SLACOL viene contribuyendo en el desarrollo de una industria petrolera más sostenible, con un conjunto de soluciones de alto desempeño tecnológico. Por esto, Rockwell Automation se une a la celebración del aniversario número 20 de SLACOL.

Colombia se ha puesto una ambiciosa meta climática para llegar al año 2050 con cero emisiones de carbono. Y son varias las industrias las que ya aplican acciones concretas para ser más sostenibles. Ese es un camino que ha emprendido SLACOL de la mano de un partner como Rockwell Automation.

Como empresa dedicada a la venta de productos para sistemas de levantamiento artificial para la industria petrolera, SLACOL ha desarrollado una serie de soluciones que apuntan a reducir costos y emisiones.

Colombia tiene la particularidad de que el 95% de lo que se extrae del subsuelo es agua y solo el 5% es petróleo, lo que demanda una gran cantidad de energía. Porque además esa agua se debe tratar y reinyectar con parámetros no contaminantes.

En este contexto, Héctor Bravo, OEM Account Manager en Rockwell Automation, explica cómo la sinergia entre ambas compañías se fue convirtiendo en un caso de éxito que hoy en día significa un ahorro del 12% de consumo de energía de los pozos completados, y una reducción en la emisión de CO2 de 3,800 toneladas, lo que equivale a la siembra y mantenimiento de 8 mil árboles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Hace unos años, en el 2014, nos propusimos un proyecto para optimizar el uso de energía eléctrica por barril de petróleo producido, y surgió el desarrollo de una tecnología de motores de imán permanentes. El reto era que los fabricantes de estos equipos generalmente eran compañías rusas, con parámetros de configuración distintos”, comenta.

Entonces, para conseguir un medio de control que manejara esa tecnología, pero que además fuera flexible a la cantidad de modelos que hay en el mercado, empezaron a trabajar de la mano de SLACOL para desarrollar dicha tecnología en conjunto: ellos en la aplicación como tal y Rockwell Automation en la parte de desarrollo del sistema y control, a través de sus variadores de velocidad que controlan los motores.

Dicho desarrollo tomó 18 meses, hasta finales del 2015, y desde entonces tienen un ahorro significativo. El uso de la tecnología con motores de imán permanente tenía al inicio un costo adicional, pero hoy ya no existe. La demanda por estos motores ha hecho que su precio baje y casi cueste lo mismo que un motor de inducción, que es lo que se usaba antes. La ventaja es que el retorno de inversión es desde el primer día.

 

 

 

 

 

 

 

Bravo resalta que SLACOL siempre ha apostado por la optimización en los procesos y en el uso de energía, incluso contratando a un grupo de científicos para implementar estrategias de Inteligencia Artificial para disminuir paradas no programadas, y fallas inesperadas. “En Rockwell Automation estamos para darles soporte, trabajando en conjunto”, expresa.

Otro logro conseguido por Rockwell Automation y SLACOL es que trabajan para  que la tecnología sea agnóstica y funcione con cualquier marca del motor con una configuración sencilla. Además, cuentan con la acreditación de cada uno de los fabricantes de motores.

 

Una gran alianza

Estos logros se deben en gran medida al trabajo en equipo entre las áreas internas y a las sinergias entre los aliados. Bravo explica que se trabajó mucho en la relación con otros fabricantes, estrechando vínculos, muchas veces en situaciones nada fáciles, porque la mayoría de los fabricantes eran rusos, y se tuvieron que romper barreras históricas en las relaciones comerciales.

Por otro lado, SLACOL habilitó las inversiones, el banco de pruebas para ejecutarlas y sus plantas en Bogotá y Houston para obtener la certificación de estos fabricantes de motores.

Bravo resalta la relación con SLACOL, y afirma que son estas alianzas por las que apuestan como fabricantes de tecnología, y espera que este vínculo dure muchos años más.

Respecto al futuro, cree que la industria petrolera tiene retos para seguir desarrollándose en el ámbito tecnológico y sostenible para unos 30 o 40 años más. Pese a que se habla de una disminución progresiva del uso del petróleo, sostiene que sus derivados nos seguirán acompañando, tanto en el uso en el hogar como vehicular.

Para ello, seguirán trabajando para adaptarse al futuro. “El objetivo es seguir incorporando tecnologías sostenibles, y amigables con el medio ambiente”, señala. Y remarca que “Con SLACOL nos alineamos a esos cambios, pensando a largo plazo”, precisó.

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