Cambio de planes para alquiler de bicis, patinetas y motos eléctricas

Pese a las dificultades del mercado, avanza el ingreso de opciones de movilidad limpia por renta.

Fuente: www.eltiempo.com

Las bicicletas, las motos y los carros eléctricos alquilados por meses son una opción que empieza a buscar terreno en Bogotá, y más aún con la apertura económica. Grin y Muvo, plataformas ya conocidas por los ciudadanos, avanzan con opciones de renta por meses de patinetas y bicicletas, respectivamente, y al mercado entra un nuevo competidor, Muverang, que reunirá tres formas de movilidad eléctrica, entre ellas las motos NIU.

Todos estos servicios operan en Bogotá en un momento en que la movilidad podría tomar nuevos rumbos hacia la sostenibilidad y la búsqueda de opciones alternativas al transporte masivo.

Por el lado de Grin, aunque dejó de operar con su servicio tradicional por app y que funcionaba en préstamos por unos minutos, sigue en el mercado capitalino y colombiano con varias líneas de negocio.

Por un lado, están vendiendo cerca de 500 unidades de patinetas (que oscilan entre los 800.000 y el millón de pesos), y por otro están los préstamos por semana o por mes, que permiten al cliente llevarse la patineta a casa y usarla en los recorridos que quiera, sin límite de polígonos o de minutos.

Alianza de patinetas Grin con TransMilenio

Se eligió la calle 26 para este servicio porque tiene ciclorruta para los usuarios.

Foto: Cortesía

Por su parte, Muvo, reconocida por su flota de bicicletas eléctricas, también tuvo que dejar de prestar el servicio por minutos y trayectos para pasar, por el momento, al modelo de alquiler mensual. “Nuestro foco era ciento por ciento de transporte, no de recreación. Pero con la pandemia, la necesidad de movilidad se vino abajo”, manifiesta Daniel Otero, CEO de Muvo.

Hay que decir que Grin y Muvo obtuvieron los permisos del Distrito para el alquiler de patinetas y bicicletas en el espacio público de Bogotá mientras dure la emergencia sanitaria. Sin embargo, las condiciones del mercado dificultaron aprovechar la oportunidad.

“Salimos a operar para tantear terreno y no tuvimos ni el 5 por ciento de los viajes que teníamos antes de la cuarentena. Por eso, y porque implicaba unos temas logísticos bien complicados, cerramos temporalmente la línea de negocios de préstamo por minutos y empezamos con el modelo de alquileres mensuales, que, sin embargo, no nos genera ni el 10 por ciento de los ingresos que hacíamos antes de todo esto”, indica Otero, quien, de todas formas, no descarta un eventual regreso al modelo tradicional.

En ciudades del resto del mundo hubo un auge importante de la movilidad compartida, eléctrica y sostenible después de que se levantaron las cuarentenas. Entonces esperamos regresar pronto y con los permisos que nos facilitó el Distrito mientras haya emergencia sanitaria”, comenta Otero. Incluso esperan volver fortalecidos con un moderno sistema GPS que permitirá tener información en tiempo real de los viajes que no solo mejorará el negocio, sino que será entregado al Distrito para tener datos más precisos de los viajes y poder tomar decisiones relacionadas, por ejemplo, con infraestructura.

Aplicación Muvo

Miguel Ocampo (izquierda), Daniel Otero e Iván Jaramillo son los creadores de Muvo.

Foto:  Claudia Rubio / EL TIEMPO

Grin, por su parte, ni siquiera pudo aprovechar los permisos. La cuarentena no solo golpeó la demanda de patinetas, sino la capacidad operativa de la empresa. Antes de la pandemia eran cerca de 400 empleados, hoy solo quedan 14.

“La pandemia no tuvo consideración con nadie. Impactó a nuestro grupo de trabajo, la gente, los empleados de logística. Desde tecnología se veía afectada la operación, por eso no es tan sencillo reactivar la app. Pero eso no nos ha quitado las ganas de entrar en la ciudad, y nos quedamos con el préstamos mensual, por ahora, pese a que no sea el core de nuestro negocio”, asegura María Villate, gerente de Asuntos Públicos de Grin.

A pesar de la dificultad, Villate resalta que el nuevo modelo les permitió experimentar hacer presencia en varias zonas de la ciudad, además de Chapinero y Usaquén, donde tradicionalmente se ubicaban. Por tanto, esperan que, en un posible regreso que aún no tiene fecha, puedan volver a más rincones de Bogotá. “No sabemos aún cómo pueda estar la demanda. Pero creemos en esta forma de movilidad y por eso seguimos aquí”, anota Villate.

Otro jugador

Mientras las empresas orientadas hacia el modelo de préstamo público luchan por permanecer en el mercado, llega un nuevo competidor a la escena. Se trata de Muverang, que funciona bajo un modelo más privado de préstamos mensuales de carros, patinetas, bicicletas y motos eléctricas.

“Los carros son ciento por ciento eléctricos y biplaza, es decir, para dos personas”, dice Tomás López Duque, líder de Muverang Impulsa, que opera también en Medellín y Cali, y sostiene que el interés por su modelo de negocio ha sido fuerte: “Debido a la pandemia el ejercicio comercial ha estado limitado, pero los resultados han sido buenos. Respecto a los carros hay una lista de interesados que triplica el número de vehículos disponibles y ya hay anticipos para el 40 % de ellos”.

Una de las mayores apuestas de Muverang va por el lado de Niu, una empresa de motos eléctricas, que ya comenzó operaciones en Medellín y Cali y recientemente llegó a Bogotá. La flota es de 60 unidades que podría ampliarse a 200.

Por ahora, se tienen tres modelos en préstamo: la M+, la N Sport y la NGT.

Motos Niu

Con NIU se puede rentar tres tipos de motos.

Foto: NIU

Funcionan con baterías que pueden cargarse en casa o en la oficina, es decir, no requieren de una estructura especial como es el caso de los carros eléctricos.

“Yo puedo cargarlo en cualquier lugar. En un tomacorriente de 110, incluso de 220. El cargador es similar al de un computador portátil, incluso un poco más grande. Y las baterías pesan entre 10 y 12 kilogramos, dependiendo del modelo. Entonces es llevarla y ponerla a cargar en la oficina, en el apartamento, casi que en cualquier lugar. Incluso, si yo vivo en un lugar donde parqueo la moto, y tengo un toma corriente simplemente se conecta y se carga la batería de la moto”, explica Nicolas Ramírez, Coordinador comercial NIU.

“En Latinoamérica es la primera vez que estamos con Niu en una modalidad compartido. Ya hemos estado en otras partes del mundo con diferentes plataformas en Europa y Estados Unidos. Aquí la movilidad compartida es un término nuevo. Al final, te permite tener una moto, un acercamiento muy flexible al ser algo por dos meses o tres meses, y no te obliga a hacer un montón de gastos como el Soat”, comenta Ramírez y no descarta que la experiencia pueda terminar en eventual compra de una moto eléctrica.

Fuente: www.eltiempo.com

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