El sacudón para el transporte público de Bogotá

El sacudón para el transporte público de Bogotá aprobado en el Plan de Desarrollo

Entre las iniciativas aprobadas por el Concejo hay varias que contienen importantes cambios para la movilidad y el sistema de transporte masivo. Se cayó Transmilenio por la Séptima, se constituirá un operador público de buses, habrá nuevo plan para salvar el SITP, entre otros planes.

Dos días le tomó a la plenaria del Concejo de Bogotá aprobar el Plan de Desarrollo (PDD) propuesto por la administración distrital, que sufrió algunas modificaciones tras el trámite en la Comisión Primera del cabildo. Entre los muchos proyectos y programas que quedaron aprobados para el plan que define el rumbo de la ciudad hasta 2024, hay varios que se configuran como importantes cambios para la movilidad y el transporte público de la capital. Revisemos uno por uno, de acuerdo al orden en el documento definitivo.

Con 39 votos a favor y 5 en contra fue aprobado el artículo 89, que propone nuevas herramientas para garantizar la sostenibilidad del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Según el PDD, esta debe estar basada en la calidad en la prestación del servicio y, para cubrir los costos operativos, la administración distrital habilitar nuevas fuentes de financiación sumadas a las tarifas que se cobren por la prestación del servicio.

“El Gobierno Distrital establecerá los parámetros que garanticen la efectiva implementación y priorización de los subsidios autorizados y tarifas diferenciales adoptadas por el Concejo, siempre y cuando se cuente con una fuente presupuestal para la respectiva vigencia fiscal”, indica el documento aprobado en el cabildo.

El artículo 90 fue aprobado con 30 votos a favor y 15 en contra, es el que tiene que ver con una modificación del objeto de Transmilenio (TM) que durante la discusión en el cabildo se tradujo como una ampliación de las funciones de la empresa.

Según fue aprobado, se modificará un inciso del acuerdo que dio luz verde a la creación de la empresa, en el que se estipulará que a TM le corresponde “la gestión, organización y planeación del Servicio de Transporte Público Masivo Urbano de pasajeros en el Distrito Capital y su área de influencia, bajo la multimodalidad de transporte, en las condiciones que señalen las normas vigentes, las autoridades competentes y sus propios estatutos”.

En otras palabras, esto significa que la empresa tendrá un papel más amplio, incluso con participación en proyectos urbanísticos, en la construcción y mejoramiento de espacio público en las áreas de influencia de TM y el SITP.

En una línea similar se encontraba el artículo 91, el único que fue negado en el Concejo, y que planteaba la implementación de instrumentos de captura de valor del suelo en torno a la nueva infraestructura de transporte público. Este pretendía que se autorizara al Distrito para titularizar una parte o la totalidad de los valores más altos del recaudo futuro del predial, de forma puntual en las zonas de influencia de los proyectos de infraestructura para TM, el SITP, o la red de metro, pero fue negado por una votación de 17 votos a favor frente a 27 en contra.

Quizás el artículo más controversial fue el 92, que contenía la propuesta de constituir un operador público de buses. Fue uno de los que tuvo la votación más cerrada (24 votos a favor y 21 en contra) y básicamente autoriza a la administración para crear una sociedad por acciones, que funcione como operadora distrital de transporte. La sociedad, de acuerdo con el documento final, estará adscrita al sector movilidad, contará con la participación de entidades públicas y será fruto de estudios técnicos y financieros que soporten su creación.

El nuevo operador de TM y el SITP tendrá una personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa y presupuestal. Además, contará con una junta directiva presidida por la alcaldesa, o un designado, y tendrá un representante legal de libre nombramiento y remoción. Desde este momento, el Distrito tiene 12 meses para realizar todos los estudios y trámites necesarios para la constitución del operador.

También fueron aprobados los artículos 93 (24 votos a favor y 21 en contra) y 94 (27 a favor y 21 en contra), que consideran un cambio en lsas funciones de TM. El 93 autorizó la modificación del artículo 3 del acuerdo inicial de TM, que especifica que TM podrá prestar el servicio público de transporte masivo directa o indirectamente a través de personas que se encuentren habilitadas por la autoridad competente. Como ente gestor del transporte, la empresa será responsable de prestar el servicio cuando se declare desierto un proceso de selección o cuando se suspendan o terminen anticipadamente los contratos de los operadores privados.

El 94, por su parte, propone ciertas adiciones a las funciones, como que TM podrá adelantar acciones para incidir en el mantenimiento y adecuación de la infraestructura de transporte, o que la empresa podrá gestionar, coordinar y planear el componente de cables en Bogotá, y la integración con la infraestructura actual y la operación dentro del SITP. También autorizó la la anexión del numeral que autoriza la participación en proyectos urbanísticos públicos o privados y en la construcción y mejoramiento del espacio público.

El futuro de la carrera Séptima

Sin duda el artículo 106 tuvo una de las votaciones más esperadas. Con 29 votos a favor y 16 en contra, el Concejo aprobó un cambio en los planes que había para la movilidad en la carrera Séptima, en la que ya estaba aprobada, financiada y en licitación una troncal de TM, que tendría 21 estaciones entre la calle 32 y la calle 200. La troncal, que tenía un costo de $2,2 billones que ya estaban aprobados, se cayó y en su lugar el Distrito recibió el beneplácito para diseñar y construir un “corredor verde”.

El documento del PDD indica que el nombre del proyecto se debe a que en el corredor se realizará un corredor en el que se privilegie el uso de energías limpias, espacio público para peatones y formas alternativas de movilidad (bicicletas, patinetas, entre otras), en lugar de un corredor tradicional de TM, en el que mandan las energías fósiles.

Además, como quedó aprobado, “el corredor verde se diseñará con participación ciudadana incidente, como un espacio seguro con enfoque de tolerancia cero a las muertes ocasionadas por siniestros de tránsito, que proteja el patrimonio cultural, que promueva la arborización urbana, que garantice un mejor alumbrado público, la operación de un sistema de bicicletas, la pacificación de tránsito y que mejore la calidad del aire a través del impulso a la electrificación de los vehículos que por ahí circulen”.

Tal fue el debate alrededor de este artículo, que para los detractores de la troncal era clave que quedara claro que sobre la Séptima no iba a haber una troncal de TM, y así quedó estipulado. “En ningún caso el corredor verde incluirá una troncal de transporte masivo como la que se planteó en el proyecto diseñado por el Instituto de Desarrollo Urbano durante 2017 y 2018”, se lee en el PDD.

Sin embargo, hay ciertos aspectos que sí deberá retomar el nuevo proyecto, como la adquisición predial y los insumos técnicos para facilitar y acelerar su definición. Por otro lado, quedó manifiesto que el proyecto de “corredor verde” sobre la carrera Séptima hará parte de un nuevo proyecto urbano integral de movilidad para la zona nororiental de Bogotá. Aún se esperan los estudios para alargar el metro hasta la calle 100, pero la idea es que esta extensión, junto al Regiotram del norte, copen la demanda de transporte masivo en dicho sector.

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